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Mostrando entradas de 2015

Giordano Bruno. La magia.

Sostiene Giordano Bruno en el libro De la Magia que el vacío absoluto no existe, que, aunque no la percibamos, no hay espacio que no esté ocupado por alguna forma de materia.
Los objetos del mundo no están aislados unos de otros; entre ellos hay un continuo, señala. El espacio invisible existente entre los cuerpos visibles es un continuo que, más que separarlos, media entre ellos y los comunica. El aire (o 'el espíritu aéreo' como lo llama) es una materia sutil imperceptible a nuestros sentidos que ocupa ese continuo, que abarca y toca toda la materia más tosca del mundo y que ejerce con gran eficacia una acción sobre el alma humana, pues tiene un gran parecido con ella, afirma Bruno

"El vacío, es decir un espacio sin cuerpo, no existe: un cuerpo no abandona un espacio sin ser reemplazado por otro. Ciertamente el alma abandona el cuerpo que ocupaba en vida, pero no puede abandonar el cuerpo universal -a menos que prefiramos decir que ella no puede ser abandonada por el cuer…

¿Una mente cardiorrespiratoria?

Existe una serie de investigaciones de las décadas 1970 y 1980, en el ámbito de la psicología experimental, que estudian el significado psicológico que puedan tener las variaciones de la actividad cardíaca y respiratoria, de las que se puede hacer una lectura muy interesante. Los ritmos respiratorio y cardíaco, al contrario de lo que solemos pensar, en realidad son bastante inestables. Presentan, como se señala en estos estudios, una alta variabilidad interna en unos intervalos de tiempo o frecuencias muy similares a los de las fluctuaciones del pensamiento que subjetivamente notamos en la experiencia consciente. En los intervalos que van de siete segundos hasta alrededor de un minuto y medio, la actividad cardiovascular muestra, de manera consistente, una importante variabilidad que los investigadores consideran 'estocástica' (Sayers, 1973, 1980; Mulder G, 1980; Mulder y Mulder, 1981; Mulder LJM, 1988; Jorna, 1992). Son fluctuaciones globales e imprevisibles del sistema circul…

La máquina más sofisticada

Decía H. Bergson “el espíritu abarca el pasado, mientras que el cuerpo está confinado en un presente que incesantemente vuelve a comenzar". 
Nuestra mente maneja recuerdos del pasado aunque funciona, como todo, en el presente. Toda acción, del tipo que se trate, ocurre necesariamente en el presente. El presente es la realidad pura, es lo que sucede ahora mismo, pero, paradójicamente, a ese presente y a esa realidad no los podemos razonar con objetividad pues nuestro pensamiento está contaminado por los recuerdos y los conocimientos que hemos ido fijando en el pasado. 
La memoria condiciona nuestra percepción y nuestro juicio de los objetos y de los acontecimientos que suceden. Sin embargo todo lo real ocurre ahora mismo, en un presente que incesantemente se renueva y vuelve a comenzar. De modo que la realidad siempre va por delante de nuestro pensamiento y siempre interpretamos lo nuevo a partir de lo viejo, con lo que estamos abocados al error sistemático y continuo. Ante ello la …

La conciencia: pensamientos, ideas y recuerdos.

Cada momento tenemos pensamientos y sentimientos diferentes. De hecho, los momentos se definen por las diferentes cosas que pensamos y sentimos, y por su duración.  
A cada momento, del conjunto de las ideas que guardan alguna relación con la situación concreta en la que nos encontramos y con lo que sentimos de nuestro cuerpo, de entre todas las cosas que se nos puedan ocurrir, seleccionamos una. Esta idea caracteriza el momento. Bergson la llama 'idea directriz'. Es la idea que se impone cuando procuramos ajustar nuestro pensamiento a la realidad, cuando nuestra conciencia encuentra una respuesta que explica lo que sentimos y percibimos. 
Nuestra conciencia continuamente fija los pensamientos e ideas que son relevantes para cada situación y los destaca sobre el continuo de fondo de nuestra existencia. Cada momento “no es más que el punto mejor iluminado de una zona inestable que comprende todo cuanto sentimos, pensamos, queremos, todo cuanto en última instancia somos en un mome…

Los estados de la conciencia

Todos nosotros estamos más activados y atentos en determinados momentos y lo estamos menos en otros. Parece evidente que existen diferentes niveles o estados de conciencia en un continuo que oscila entre los estados de relajación y los estados de urgencia.
La conciencia es más intensa cuando vacilamos entre dos o más decisiones que sabemos importantes, cuando hemos de hacer de un modo urgente algo nuevo y anticipar posibilidades en las que no habíamos pensado antes. Cuanto más hemos de discernir sobre el futuro inminente, más vivaz es la conciencia y mayor inteligencia movilizamos.
En el otro extremo, los estados de baja activación que son la relajación y las ensoñaciones, según H. Bergson, aparecen cuando nos desentendemos de actuar en la realidad y nos despreocupamos de ajustar nuestros conocimientos y nuestras acciones a lo que acontece en el mundo. Estos estados de baja activación obedecen a cosas que sentimos, recordamos o imaginamos pero que están desvinculadas de la realidad, …

La conciencia, la inteligencia y lo social.

La conciencia es lo que nos empuja a actuar y a tomar decisiones, es lo que fija los objetivos de nuestra existencia y define nuestro destino, nuestra felicidad o desgracia en la vida. El signo fundamental de la consecución de nuestras metas y del control sobre nuestro entorno, cuando la conciencia nos guía con éxito, es la alegría. Cuando no lo hace y no somos capaces de alcanzar cierto éxito y control aparecen la frustración y la tristeza. 
Escribía H. Bergson:  “La alegría anuncia siempre que la vida ha triunfado, que ha ganado terreno, que ha conseguido una victoria: toda gran alegría tiene un acento triunfal. En todas partes donde hay alegría, hay creación: cuanto más rica es la creación, más profunda es la alegría. La madre que observa a su hijo es alegre, ya que tiene conciencia de haberlo creado, física y moralmente. El comerciante que lleva adelante sus negocios, el dueño de fábrica que ve prosperar su industria, ¿es alegre en razón del dinero que gana y de la notoriedad que ad…

La conciencia

La conciencia es aquello que está presente en nuestra mente a cada momento de nuestra existencia. Es un conocimiento práctico sobre el mundo que nos rodea y sobre nosotros mismos, el cual utilizamos para tomar decisiones. Es lo que sentimos y pensamos, aquello totalmente individual que solamente nosotros podemos experimentar, que guía nuestras acciones personales. Es el conocimiento sobre nosotros y nuestra situación en el momento presente, que nos sitúa en el mundo y orienta nuestro comportamiento. Es lo que nos define como sujetos de nuestras sensaciones, conocimientos y acciones.
Decía H. Bergson que la memoria es el rasgo más evidente de la conciencia: “Conciencia significa en primer lugar memoria. La memoria puede carecer de amplitud; puede abrazar solo una pequeña parte del pasado; puede no retener más que lo que acaba de suceder; pero la memoria está ahí, o bien entonces la conciencia no lo está. Una conciencia que no conservara nada de su pasado, que se olvidara sin cesar de sí…

Henri Bergson

'Otros cavarán aun más profundamente. Bajo estas alegrías y estas tristezas que pueden en última instancia traducirse en palabras, captarán algo que ya no tiene nada en común con la palabra, ciertos ritmos de vida y de respiración que son más interiores al hombre que sus sentimientos más interiores, siendo la ley viva, variable con cada persona, de su depresión y de su exaltación, de sus penas y de sus esperanzas. Liberando, agudizando esta música, la impondrán a nuestra atención; harán que nos insertemos nosotros mismos de manera involuntaria en ella, como paseantes que entran en una danza. Y a través suyo nos llevarán a sacudir también, completamente en el fondo de nosotros, algo que esperaba el momento de vibrar.'
Henri Bergson, La energía espiritual.


Más allá de las palabras existe un lenguaje más profundo. Incluso más interior y primario que los sentimientos. Es el lenguaje primigenio de nuestro cuerpo vivo y de la respiración, sobre el que se escriben los demás lenguajes.…

El esplendor de los frutos del viaje

Lo que Ibn Arabi llama espíritu no es nada absoluto y estático sino todo lo contrario: es tan sutil y variable como nuestra mente. De hecho, nuestra mente ('alma' en la época) refleja de un modo directo el 'espíritu del universo', pues se mueve en tanto que éste la mueve. 
El espíritu 'viaja', y lo hace a modo de soplo vivificador o aliento, animando (dando el alma) a toda la creación: el espíritu es como un gran fuelle, sin ubicación ni forma. que alimenta los cuerpos y las mentes de todos los seres vivos y, por medio de ellos, todo el universo pensable y perceptible.  
Este viaje no es un desplazamiento lineal, a semejanza del que realizan los cuerpos en el espacio, sino que es un movimiento de 'creación renovada a cada instante, una suerte de bombeo o latido, que un momento tras otro, cual corazón presente en todas partes y en ninguna, mantiene vivo y despierto al cosmos'. Con estas palabras resume Carlos Varona, desde su meticuloso conocimiento como t…