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Mostrando entradas de abril, 2012

Los filósofos físicos: Diógenes de Apolonia.

El último cronológicamente de los filósofos físicos, Diógenes de Apolonia, hacia el 430 a. C., tiraba por el mismo camino que sus antecesores y sostenía de una manera explícita que el aire es el principio de todas las cosas y del alma humana.  Se conservan únicamente fragmentos de su obra 'Sobre la naturaleza', que fueron recogidos por Simplicio. Pero, si hacemos caso de las citas a las que alude su recopilador, parece que habría escrito algunos libros más: uno 'Contra los sofistas', uno 'Sobre meteorología', y uno sobre medicina que se habría titulado 'Sobre la naturaleza del hombre', al que Galeno haría referencia cuando manifestaba que Diógenes había compilado las enfermedades y sus causas y remedios en un tratado; lo mismo que Aristóteles, quien afirmaba que Diógenes había escrito una "precisa anatomía de las venas". Todo indica que Diógenes de Apolonia era médico de profesión y que habría publicado, en efecto, ese tratado de medicina, en e…

Los filósofos físicos: Demócrito.

No muy lejos de la línea de Heráclito i ampliando el atomismo de Leucipo, Demócrito, hacia el 460 antes de Cristo, enseñaba que el alma humana era una sustancia formada por unos átomos muy sutiles y de forma esférica que eran iguales o muy parecidos a los del fuego. Demócrito consideraba que por razón de su sutilidad y esfericidad estos átomos aportaban el movimiento perpetuo y el calor característicos tanto del fuego como del alma. El alma, para Demócrito, es un cuerpo dinámico y volátil que actúa sobre el cuerpo pesado y grosero que es nuestro organismo. Esta alma espirituosa y vivaz se difunde por todos los tejidos del organismo y produce las funciones vitales propias de los diferentes órganos y miembros. El pensamiento, la conciencia y la sensación son fruto de la disposición de estos átomos etéreos y esféricos por todo el cuerpo, las inestables combinaciones de los cuales explicarían el devenir inconstante del psiquismo.

Los átomos del alma tienen un movimiento circulatorio continu…

Los filósofos físicos: Heráclito.

La sensibilidad del alma humana a las evoluciones del aire aparece expresada en los mitos antiguos y en especial en los cultos órficos, pero fue Anaxímenes quien la planteó como el argumento central de la que puede ser considerada la primera teoría 'científica' de la antigüedad sobre el psiquismo humano. Una versión similar es la de Heráclito, quien mantenía, en los alrededores del año 500 a. C., que el alma estaba formada de 'éter ígneo', un aire caliente y en continuo movimiento que llenaba toda la creación procedente de las regiones superiores del cielo. El cielo y el alma humana eran, para este filósofo, una única materia. El alma del hombre y el universo, hechos de la misma materia primordial, habrían de comportarse de acuerdo a unos mismos principios.
Para Heráclito en la naturaleza hay oposición y enfrentamiento continuos entre elementos contrarios, un ir y venir constante de toda la materia, una eterna cascada de acciones y reacciones que se originan, en primer t…

Los filósofos físicos: Anaxímenes.

La obra de los filósofos presocráticos a menudo ha sido interpretada, pasados los siglos, de manera muy simplista, bajo la lente de un materialismo reduccionista moderno que, en realidad, poco tiene que ver con el planteamiento original de estos pensadores antiguos. Se ha hecho, muchas veces, una lectura ingenua de sus tesis sobre los elementos de tierra, agua, aire, fuego como principios creadores y ordenadores del universo. Una visión científico-naturalista clásica de estos autores los considera los remotos iniciadores de las ciencias naturales, los planteamientos y soluciones de los cuales habrían quedado lógicamente obsoletos. Es cierto, los llamados filósofos físicos hicieron aportaciones de gran mérito a la geografía, la astronomía, la meteorología, la matemática y la biología, sin duda, pero su producción no se agota, a mi entender, en la interpretación convencional que se hace desde el prisma de las ciencias naturales modernas, como su propósito tampoco era el de hacer unas ci…

¿Materialismo?

Al contrario de lo que puede parecer, la concepción monista materialista del alma no ha vuelto a imperar desde los tiempos de los antiguos filósofos jónicos. No ha triunfado ni siquiera al amparo de la moderna ciencia positiva. A partir de Descartes la ciencia y la filosofía perdieron casi del todo la perspectiva del análisis científico del alma. Desde entonces se ha venido sosteniendo la idea de que el alma es una entidad metafísica el estudio de la cual no está al alcance de la razón ni del conocimiento científico, y que sólo podemos aproximarnos a ella por la fe, la religión o la espiritualidad.
De una manera implícita se llegó a una especie de pacto, que todavía se mantiene, entre la ciencia y la religión en el sentido de delimitar sus campos de conocimiento y de no interferir ni molestarse mutuamente. Los fisiólogos, a lo largo de los siglos XIX y XX, limitaron el alcance de su ciencia reduccionista al estudio de los aspectos orgánicos del comportamiento: las respuestas reflejas e…