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Pneuma...

El término griego ‘ pneuma ’ significa espíritu, a la vez que aire, el simple y literal aire de la naturaleza. De ‘ pneuma ’ proviene una palabra tan alejada, en principio, de cualquier forma de espiritualidad como es ‘neumático’. Aire y espíritu son conceptos muy diferentes para nosotros, radicalmente diferentes debemos decir, en nuestras lenguas modernas, pero eran intercambiables en el griego antiguo. No obstante, todavía queda algún vestigio de ello en la actualidad: De la palabra griega ‘ pneuma ’ proviene ‘pneumatología’, una disciplina (marginal) que estudia los fenómenos del ‘pneuma’, esto es, la influencia de los ‘espíritus’ o ‘seres aéreos’, intangibles e invisibles, en las personas. En el contexto cristiano se reconoce la pneumatología como la parte de la teología que estudia los seres y fenómenos espirituales, en especial el 'espíritu santo', como instrumento de las acciones de Dios. En hebreo, ‘ ruaj ’ tiene la misma doble acepción de aire y espíritu. Como l
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Himnos órficos

En los llamados himnos órficos, que recoge Porfirio en una etapa tardía del orfismo, se señala, no ya a los sonidos o las vibraciones del aire, sino a los movimientos de éste en forma de auras o vientos, como fenómenos producidos por los dioses que tienen un efecto determinante en el ánimo de los humanos. En el himno 81, dirigido al Céfiro, el dios de la brisa del oeste, se implora: Hálitos del Céfiro que todo lo engendráis y vais por el aire, de dulce soplo, susurrantes, que poseéis la calma de la muerte. Primaverales, que os movéis por la pradera, deseados por los fondeaderos, porque cómodo puerto y ligera brisa aportáis a las naves. Venid, por favor, propicios, soplando sin reparo, por el aire, invisibles, muy ligeros y en aéreas apariencias. [1] Los hálitos del Céfiro son una brisa que sopla de manera dulce y tranquila, sin embargo, tienen un profundo poder: son principio y fin de lo que existe, “todo lo engendran”, y a la vez “poseen la calma de la muerte”. Pueden ser protectores,

Francisco de Sales

  No hay dos días exactamente iguales: los hay nubosos, lluviosos, también secos o ventosos; y esta variedad infinita aumenta en gran manera la belleza del universo. Y eso mismo pasa con el hombre que, como dijeron los antiguos, es un mundo en miniatura, porque nunca se encuentra demasiado tiempo en el mismo estado y su vida en la tierra fluye como las aguas poderosas, ondeando y fluyendo con una variedad infinita de movimientos; unos lo elevan con esperanza, otros lo abaten con temor; ora lo arrastran hacia la derecha con gozo, ora hacia la izquierda con temor; y no hay un solo día, ni una sola hora, de esta vida que sea exactamente igual a otro. San Francisco de Sales

Zoroastro

 Al alma le parece como si un viento perfumado con fragancia de flores soplara desde el Sur; y como si su propia conciencia llegara hasta ella en aquel viento con la forma de una gentil doncella. “¿Quién eres tú, la doncella más bella que nunca he visto?”, pregunta el alma del justo. “Oh, buen joven de buenos pensamientos, buenas palabras y buenas obras: de buena religión. ¡Yo soy tu propia conciencia!”. La doctrina de Zoroastro Yast , XXII

Wordsworth

He sentido una presencia que me turba con la dicha de elevados pensamientos; una percepción sublime de algo profundamente entrelazado, cuya morada es la luz de soles en ocaso, y el ancho océano y el aire viviente, y el cielo azul y la mente del hombre; un movimiento y un espíritu que impulsa todo lo que se piensa, los objetivos de todo pensamiento, y todo lo envuelve. William Wordsworth, 1770-1850

Mente limitada

¿Recuerdas que te comenté el lance de un raterillo que intentaba desesperadamente cruzar la carretera? Me dio que pensar… Era por la mañana temprano. Yo iba con el coche hacia el trabajo. Había mucho tránsito de vehículos a esas horas. El perro estaba afuera de un portillo al lado de la carretera, la cual intentaba cruzar con gran dificultad. Se veía al animal muy inquieto y nervioso. Sus movimientos no parecían seguir un plan mínimamente apropiado para cruzar. Tan pronto corría hacia un lado como hacia el otro del arcén. Miraba a derecha e izquierda de manera desordenada. Le vi hacer algunos intentos de atravesar justo cuando pasaba algún camión o algún coche, los cuales abortó, por fortuna, en el último instante. Con esas tentativas fallidas aumentaba cada vez más su ansiedad y desesperación. Los momentos que hubiera podido cruzar -con menos tránsito- no lo hacía. La situación lo desbordaba completamente, no tenía ningún tipo de control. Miraba pero no sabía qué mirar, no tenía crite

La raíz de la conciencia

El discurrir de aquello interno que sentimos de nuestro cuerpo, a diferencia de los acontecimientos del exterior, nos resulta prácticamente inenarrable, pues la actividad de nuestro organismo, aunque nos ofrece un flujo continuo de sensaciones, no es información procesable en su mayor parte, no es susceptible de ser tratada como una representación o un dato. Sucede que la fisiología de uno es inefable para uno mismo; aunque se la siente, no entra en los circuitos de memoria, es sensibilidad que simplemente va pasando, incapaz de reproducirse o representarse a sí misma. Lo que representa y lo representado son necesariamente cosas distintas; nada se representa a sí, solo se 'presenta' en sí. De modo que no es nuestra mente sino el mundo exterior quién aporta los objetos susceptibles de ser representados, conocidos, recordados; por esto pensamos y razonamos el mundo, no a nosotros mismos, a nosotros simplemente nos sentimos.

La risa

Puesto que lo que las personas de nuestro entorno sienten, piensan, dicen y  hacen  respecto a nosotros es muy importante para nosotros mismos, y que nos resulta muy difícil predecir o controlar eso que sienten, piensan, dicen o hacen, nuestra vida en común con ellos nos obliga a mantener de continuo un nivel de expectación y atención hacia nuestros semejantes que puede llegar a ser muy agobiante. La vida en sociedad exige un constante estado de conciencia intencional, un nivel sostenido de tensión para ajustar convenientemente nuestro comportamiento al de los demás. Pero, cuando de un modo inesperado se abre una brecha y nos damos cuenta de que esa cargante realidad obedece a meras convenciones que nuestra conciencia, simplemente, reproduce, alumbramos la posibilidad de romper con ello, y se revela su lado ridículo y  nos sentimos súbitamente contentos, liberados,  distendidos.   En el momento que reímos dejamos de identificarnos con ese embrollo de pensamientos y acertamos a

Tu cerebro no es un ordenador

Busto de Homero. Copia romana de un original helenístico del siglo II a.C.      Afirmaba recientemente Robert Epstein: "Tu cerebro no procesa información, no recupera conocimiento ni almacena recuerdos. En resumen: tu cerebro no es una computadora."      Nuestra mente, en efecto, se parece muy poco a un ordenador. Nuestro cerebro no es un almacén de información, ni el pasado está guardado en un archivo de memoria. El cerebro no es la máquina creada específicamente para guardar y reproducir datos que nos empeñamos en ver. Nuestras cualidades tienen muy poco que ver con las de una computadora; en realidad los ordenadores son mucho mejores que nosotros en guardar, procesar y reproducir datos, pues están diseñados específicamente para ello. Pero, por supuesto, se limitan a cumplir su cometido y no son capaces de sentir o experimentar nada, ni de tener ninguna conciencia por tanto.      Los seres humanos, en cambio, podemos prescindir de los datos y los símbolos

The brain sounds like ...jazz!

An EEG of one single electrode at prefrontal area was registered. Then it was converted to a sound file using Matlab software. Its range of frequencies (0-512 hz) is wider than classic EEG ones and it sounds in a wonderful and different way. Some kind of music appears. Chaos or really music? Some kind of simphony of Mnemósine? Listen in hi-fi to appreciate and judge yourself.