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Mostrando entradas de junio, 2012

Comentarios de los tratados y sermones de Eckhart: Idea sexta.

Idea sexta: No hay que buscar a Dios. Dios es algo enteramente natural que simplemente existe y actúa por naturaleza sobre el hombre y todas las criaturas. El hombre, por mucho que lo desee, no tiene ningún tipo de preferencia sobre las demás criaturas en la acción 'divina'. Lo que llamamos Dios y los ángeles actúan sobre todo lo que es corpóreo sin diferencia, tanto si es una persona o una mosca. Los ángeles, la mosca y el alma son iguales en la acción divina. Sólo podemos, nosotros y las moscas, sufrir o disfrutar la realidad así como nos viene dada. Nuestros pensamientos y deseos no aportan ni quitan nada a la realidad y a la verdad en sí mismas. Por lo tanto, no hace falta buscar a Dios.
'Ahora diremos que Dios cuando es 'Dios', no es la meta perfecta de la criatura. Porque tan elevado rango de ser lo ocupa (también) la criatura más humilde en Dios. Y si sucediera que una mosca tuviera entendimiento y buscase racionalmente el abismo eterno del ser divino, del q…

Comentarios de los tratados y sermones de Eckhart: Idea quinta.

Idea quinta: Dios es el cielo. El cielo es el lugar de todas las cosas porque da lugar a todas las cosas que podamos entender y conocer, las ordena y ubica en nuestro entendimiento. Lo que captan nuestros sentidos físicamente a la vez se nos infunde 'espiritualmente'. Si no, queda en pura sensibilidad corporal desatendida, aislada del conocimiento. En nuestro conocimiento y entendimiento (parte superior de nuestra alma) sólo puede entrar una reducción (una 'estampación') de lo que captan los sentidos exteriores cuando actúa el 'ángel', la fuerza etérea-espiritual. 'Lo que debe existir (junto) con muchas cosas, necesariamente debe encontrarse arriba. Lo que produce el fuego, debe estar, necesariamente, por encima de lo que enciende, como el cielo y el sol. Nuestros maestros más insignes opinan que el cielo es el lugar de todas las cosas y, sin embargo, (él mismo) no tiene lugar, ningún lugar natural, y da lugar a todas las cosas. Mi alma es indivisa y, sin e…

Comentarios de los tratados y sermones de Eckhart. Idea cuarta.

Idea cuarta: El alma (entendimiento y voluntad) y Dios son la manifestación de una misma naturaleza celeste. Dios es el poder natural que emana del cielo y que actúa sobre el alma.
Nada sale tanto de sí mismo como el alma en 'su parte superior'. En una muy gran medida 'la parte superior' del alma está fuera del cuerpo y de las potencias terrenales, aunque está asentada en ellos.
'Dicen los maestros que ninguna criatura no tiene tanto «asentamiento» en sí misma como lo tienen el cuerpo y el alma, y eso que nada sale tanto de sí mismo como el alma en su parte superior.' (Sermón XIII a.)
'Si nos mantenemos libres de las cosas que se encuentran fuera de nosotros, Dios nos quiere dar, en cambio, todo lo que hay en el cielo y el cielo mismo con todo su poder, ah sí, y todo lo que de él alguna vez ha emanado y lo que tienen todos los ángeles y santos para que sea tan nuestro como es de ellos, e incluso más de lo que me pertenece cualquier cosa.' (Pláticas instruct…

Comentarios de los tratados y sermones de Eckhart. Idea tercera.

Idea tercera: Identidad del alma con 'Dios'. El alma del hombre proviene de 'Dios'. El entendimiento, el conocimiento y la voluntad, que conforman el alma de las personas, no dependen de los sentidos ni del funcionamiento del cuerpo, sino que son de la misma naturaleza que 'Dios'.
El alma se extiende por todo el cuerpo. No se 'localiza' en el corazón ni en el cerebro ni en ningún otro órgano o miembro. Dios actúa principalmente en el entendimiento, incluso más que en el propio ser del hombre. El entendimiento no es la función de ningún órgano del cuerpo, sino que es, sencillamente, la manifestación de Dios. (Eckhart usa indistintamente los términos de entendimiento y conocimiento.)
'Algunos maestros opinaban que el alma se encontraba sólo en el corazón. No es así y hubo grandes maestros que se equivocaban al respecto. El alma se encuentra completamente entera e indivisa en el pie, y entera en el ojo y en cualquier miembro.(...) Si aprehendemos a Dios…