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Mostrando entradas de mayo, 2012

El pneuma, el alma hipocrática.

Al ser el cuerpo y sus enfermedades el principal objeto de estudio de la escuela hipocrática, no es de extrañar que estos filósofos tuvieran una visión física y orgánica (médica) del alma. Su visión era la de un físico, en un sentido amplio. Si muchos de los pensadores presocráticos ya coincidían en afirmar que el aire, o algo asociado a él, constituía el principio anímico por excelencia, los hipocráticos hablaban particularmente de las diferentes dimensiones físicas del aire, como el viento, la temperatura y la humedad, que habrían de afectar a la mente a la vez que al cuerpo, en su funcionamiento tanto sano como patológico.
En los Tratados hipocráticos, en la sección tercera de los Aforismos, por ejemplo, indican que los diferentes vientos, junto con otras condiciones atmosféricas, producen unas determinadas afecciones corporales, anímicas y mentales, como pesadez y pereza: 'Los vientos del Sur producen 'oído duro', mirada borrosa, pesadez de la cabeza, pereza, son laxant…

El aire rapta la mente

Rapto de Psique por Céfiro. Alegoría del rapto de la psique (la mente, el alma) por el viento. Según la mitología griega Céfiro era una de las cuatro divinidades del aire, concretamente la que corresponde al viento del oeste. 

Hijo de Astreo y de Eos, era considerado el más suave y benigno de los vientos. Según el mito, sirvió a Eros raptando a Psyché y llevándola a su cueva. El viento, literalmente, rapta la psique y la deja en manos del amor y del deseo (Eros).
La ‘psyché’, según la etimología de la palabra, es ya por sí misma un ‘soplo de aire'. Es el hálito o aliento que nos da la vida, pero que sobretodo nos da el alma y el entendimiento. 
...Así nuestra alma y nuestra mente, etéreas por sí mismas, están por completo a merced del aire.


El aire como principio de todo

"El milesioAnaxímenes dijo que la naturaleza subyacente es una, infinita y determinada, y la llamó aire; se diferencia en las sustancias particulares por rarefacción y condensación. Al hacerse más sutil se convierte en fuego, al condensarse en viento, después en nube, más condensado aún en agua, tierra y piedra; las demás cosas se producen a partir de éstas” (Simplicio, Física, 24, 25-26)

“...Anaxímenes atribuyó todas las causas de las cosas al aire infinito y no negó los dioses ni se calló respecto de ellos; no creyó, pero, que el aire fuera producido por ellos, sinó que ellos mismos nacieron del aire” (San Agustín, La ciudad de Dios,VIII, II.)

Miguel Servet, mística y ciencia del penuma.

La obra de Servet es única en el intento de unir dos esferas de la razón humana aparentemente tan distantes como son el cuerpo de creencias de la mística cristiana, por un lado, y la evidencia empírica y el conocimiento científico, por el otro. Desde siempre, en la historia de la filosofía, en la historia de la ciencia y en la historia de las religiones, se ha considerado que son dos ámbitos de la experiencia absolutamente distintos e irreconciliables. Servet, excepcionalmente, los llegó a unir. Y lo hizo, precisamente, a partir de la idea del pneuma, una forma de 'espíritu' que penetra en el cuerpo por medio de la respiración y la circulación de la sangre y que actúa de manera muy poderosa sobre la mente. Servet hace una extensa e interesantísima recopilación de escritos cristianos que apoyarían esta idea. Hace materialismo al modo de los griegos antiguos, pero en su caso desde los cimientos mismos del cristianismo.

En el Libro primero de Errores sobre la trinidad