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La raíz de la conciencia



El discurrir de aquello interno que sentimos de nuestro cuerpo, a diferencia de los acontecimientos del exterior, nos resulta prácticamente inenarrable, pues la actividad de nuestro organismo, aunque nos ofrece un flujo continuo de sensaciones, no es información procesable en su mayor parte, no es susceptible de ser tratada como una representación o un dato. Sucede que la fisiología de uno es inefable para uno mismo; aunque se la siente, no entra en los circuitos de memoria, es sensibilidad que simplemente va pasando, incapaz de reproducirse o representarse a sí misma. Lo que representa y lo representado son necesariamente cosas distintas; nada se reproduce o representa a sí, solo se 'presenta', existe en sí. De modo que no es nuestra mente sino el mundo exterior quién aporta los objetos susceptibles de ser representados, conocidos, recordados; por esto pensamos y razonamos el mundo, no a nosotros mismos, a nosotros simplemente nos sentimos.

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Pneuma...

El término griego ‘pneuma’ significa espíritu, a la vez que aire, el simple y literal aire de la naturaleza. De ‘pneuma’ proviene una palabra tan alejada, en principio, de cualquier forma de espiritualidad como es ‘neumático’. Aire y espíritu son conceptos muy diferentes para nosotros, radicalmente diferentes debemos decir, en nuestras lenguas modernas, pero eran intercambiables en el griego antiguo. No obstante, todavía queda algún vestigio de ello en la actualidad: De la palabra griega ‘pneuma’ proviene ‘pneumatología’, una disciplina (marginal) que estudia los fenómenos del ‘pneuma’, esto es, la influencia de los ‘espíritus’ o ‘seres aéreos’, intangibles e invisibles, en las personas. En el contexto cristiano se reconoce la pneumatología como la parte de la teología que estudia los seres y fenómenos espirituales, en especial el 'espíritu santo', como instrumento de las acciones de Dios.

En hebreo, ‘ruaj’ tiene la misma doble acepción de aire y espíritu. Como la tiene también…

Giordano Bruno. La magia.

Sostiene Giordano Bruno en el libro De la Magia que el vacío absoluto no existe, que, aunque no la percibamos, no hay espacio que no esté ocupado por alguna forma de materia.
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"El vacío, es decir un espacio sin cuerpo, no existe: un cuerpo no abandona un espacio sin ser reemplazado por otro. Ciertamente el alma abandona el cuerpo que ocupaba en vida, pero no puede abandonar el cuerpo universal -a menos que prefiramos decir que ella no puede ser abandonada por el cuerpo universal-. Está…

La versión de Pitágoras

El sistema de creencias pitagórico tiene muchos elementos en común con el órfico. A semejanza de éste, mantiene que el alma humana no es algo que se origine individualmente en el interior de las personas sino que proviene de algo común y compartido de fuera. Pero los pitagóricos no hacen referencia a los dioses y a la mitología de un modo tan extenso como los órficos, sino que conciben el alma como la emanación natural de un 'alma universal' que tiene su origen en el 'fuego central del universo', principio de toda la materia.
El alma universal, entienden los pitagóricos, tiene la capacidad de vivificar el cuerpo humano y el de los animales; es lo que les da la vida y los 'anima'. Pero tiene también la capacidad de existir en las 'regiones etéreas' sin estar unida a ningún cuerpo. Los pitagóricos, como los órficos, sostienen la universalidad y la inmortalidad del alma. Todo en la naturaleza está 'animado', tiene alma o está tocado o bañado por el …

Los filósofos físicos: Anaxímenes.

La obra de los filósofos presocráticos a menudo ha sido interpretada, pasados los siglos, de manera muy simplista, bajo la lente de un materialismo reduccionista moderno que, en realidad, poco tiene que ver con el planteamiento original de estos pensadores antiguos. Se ha hecho, muchas veces, una lectura ingenua de sus tesis sobre los elementos de tierra, agua, aire, fuego como principios creadores y ordenadores del universo. Una visión científico-naturalista clásica de estos autores los considera los remotos iniciadores de las ciencias naturales, los planteamientos y soluciones de los cuales habrían quedado lógicamente obsoletos. Es cierto, los llamados filósofos físicos hicieron aportaciones de gran mérito a la geografía, la astronomía, la meteorología, la matemática y la biología, sin duda, pero su producción no se agota, a mi entender, en la interpretación convencional que se hace desde el prisma de las ciencias naturales modernas, como su propósito tampoco era el de hacer unas ci…

Los filósofos físicos: Demócrito.

No muy lejos de la línea de Heráclito i ampliando el atomismo de Leucipo, Demócrito, hacia el 460 antes de Cristo, enseñaba que el alma humana era una sustancia formada por unos átomos muy sutiles y de forma esférica que eran iguales o muy parecidos a los del fuego. Demócrito consideraba que por razón de su sutilidad y esfericidad estos átomos aportaban el movimiento perpetuo y el calor característicos tanto del fuego como del alma. El alma, para Demócrito, es un cuerpo dinámico y volátil que actúa sobre el cuerpo pesado y grosero que es nuestro organismo. Esta alma espirituosa y vivaz se difunde por todos los tejidos del organismo y produce las funciones vitales propias de los diferentes órganos y miembros. El pensamiento, la conciencia y la sensación son fruto de la disposición de estos átomos etéreos y esféricos por todo el cuerpo, las inestables combinaciones de los cuales explicarían el devenir inconstante del psiquismo.

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