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Henri Bergson

'Otros cavarán aun más profundamente. Bajo estas alegrías y estas tristezas que pueden en última instancia traducirse en palabras, captarán algo que ya no tiene nada en común con la palabra, ciertos ritmos de vida y de respiración que son más interiores al hombre que sus sentimientos más interiores, siendo la ley viva, variable con cada persona, de su depresión y de su exaltación, de sus penas y de sus esperanzas. Liberando, agudizando esta música, la impondrán a nuestra atención; harán que nos insertemos nosotros mismos de manera involuntaria en ella, como paseantes que entran en una danza. Y a través suyo nos llevarán a sacudir también, completamente en el fondo de nosotros, algo que esperaba el momento de vibrar.'


Henri Bergson, La energía espiritual

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Pneuma...

El término griego ‘pneuma’ significa espíritu, a la vez que aire, el simple y literal aire de la naturaleza. De ‘pneuma’ proviene una palabra tan alejada, en principio, de cualquier forma de espiritualidad como es ‘neumático’... Aire y espíritu son conceptos muy diferentes para nosotros, radicalmente diferentes debemos decir, en nuestras lenguas modernas, pero eran intercambiables en el griego antiguo. A decir verdad, todavía queda algún vestigio de ello en la actualidad: De la palabra griega ‘pneuma’ proviene ‘pneumatología’, una disciplina (marginal) que estudia los fenómenos del ‘pneuma’, esto es, la influencia de los ‘espíritus’ o ‘seres aéreos’, intangibles e invisibles, en las personas. En el contexto cristiano se reconoce la pneumatología como la parte de la teología que estudia los seres y fenómenos espirituales, en especial el 'espíritu santo' y sus efectos sobre el alma humana, como instrumento de las acciones de Dios.


En hebreo, ‘ruaj’ tiene exactamente la misma dob…

Mente, cuerpo y entorno.

La memoria no es una copia del pasado. El pasado no está en la memoria; está tan poco en la memoria como lo está el futuro. La mente es actividad presente. Los contenidos que la mente produce, sobre lo que ya ha sucedido (el pasado) o sobre lo que puede suceder (el futuro), son el resultado o fenómeno de su actividad, no son la actividad de la mente en sí. 
No se niega la existencia de la memoria. Con algunas de nuestras experiencias quedan marcas de memoria o recuerdos, es verdad, pero que en estas marcas queramos ver la realidad o una reproducción de ella se debe al sesgo de nuestra visión antropocéntrica y psicologizante, mediante la cual sustituimos el mundo por los contenidos mentales. Nuestra mente no trabaja como un ordenador, señala R. Epstein. Nuestro cerebro, en realidad, no es un almacén de información. Nuestro cerebro, estrictamente, no procesa información, ni recupera conocimientos ni guarda recuerdos. Los construye, en todo caso. El ordenador es una burda metáfora. El cere…

Mente, tiempo y repetición.

El tiempo subjetivo no es lineal, los momentos psicológicos tienen duraciones inconstantes e imprevisibles. La causa de ello es que nuestros estados internos, que son lo que conforma el devenir de nuestra existencia, son muy inestables. No es sólo el mundo alrededor nuestro lo que cambia, sino que, incluso cuando el entorno permanece objetivamente estable, si nos dedicamos a observarlo, podremos ver que nuestra experiencia subjetiva sigue fluctuando, sin que exista un motivo externo concreto. Y también podremos ver, si somos lo suficientemente perspicaces, que para afrontar esta paradoja lo que hacemos cada uno de nosotros es buscar (y encontrar) los motivos de nuestros cambios personales en unos contenidos mentales imaginados por nuestra psicología individual. Causas aparentes, que no reales, inventadas según la situación y condición de cada uno. Ilusiones personales cotidianas. En realidad, nuestra motivación, nuestras expectativas, nuestro esfuerzo, nuestro rendimiento... son variabl…