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Zoroastro

 Al alma le parece como si un viento perfumado con fragancia de flores soplara desde el Sur; y como si su propia conciencia llegara hasta ella en aquel viento con la forma de una gentil doncella.

“¿Quién eres tú, la doncella más bella que nunca he visto?”, pregunta el alma del justo.
“Oh, buen joven de buenos pensamientos, buenas palabras y buenas obras: de buena religión. ¡Yo soy tu propia conciencia!”.

La doctrina de Zoroastro
Yast, XXII

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Pneuma...

El término griego ‘ pneuma ’ significa espíritu, a la vez que aire, el simple y literal aire de la naturaleza. De ‘ pneuma ’ proviene una palabra tan alejada, en principio, de cualquier forma de espiritualidad como es ‘neumático’. Aire y espíritu son conceptos muy diferentes para nosotros, radicalmente diferentes debemos decir, en nuestras lenguas modernas, pero eran intercambiables en el griego antiguo. No obstante, todavía queda algún vestigio de ello en la actualidad: De la palabra griega ‘ pneuma ’ proviene ‘pneumatología’, una disciplina (marginal) que estudia los fenómenos del ‘pneuma’, esto es, la influencia de los ‘espíritus’ o ‘seres aéreos’, intangibles e invisibles, en las personas. En el contexto cristiano se reconoce la pneumatología como la parte de la teología que estudia los seres y fenómenos espirituales, en especial el 'espíritu santo', como instrumento de las acciones de Dios. En hebreo, ‘ ruaj ’ tiene la misma doble acepción de aire y espíritu. Como l

La conciencia, la inteligencia y lo social.

H. Bergson Nuestra conciencia hace que tomemos unas decisiones y no otras, fija los objetivos sucesivos de nuestro día a día y de nuestra existencia, y determina así nuestra felicidad o desgracia. El signo fundamental de que tenemos control sobre nuestro entorno y de que conseguimos alcanzar nuestras metas, cuando la conciencia nos guía con éxito, es la alegría. Cuando no somos capaces de alcanzar cierto éxito y control aparecen, contrariamente, la frustración y la tristeza.  Escribía H. Bergson:  “La alegría anuncia siempre que la vida ha triunfado, que ha ganado terreno, que ha conseguido una victoria: toda gran alegría tiene un acento triunfal. En todas partes donde hay alegría, hay creación: cuanto más rica es la creación, más profunda es la alegría. La madre que observa a su hijo es alegre, ya que tiene conciencia de haberlo creado, física y moralmente. El comerciante que lleva adelante sus negocios, el dueño de fábrica que ve prosperar su industria, ¿es alegre en razó

Prana, qi, ki...

'Prana'  es la palabra en sánscrito para 'aliento' o ‘aire inspirado’ (del verbo ‘ pran ’: aspirar). Pero tiene un significado mucho más profundo del que nosotros solemos atribuir al simple aliento. Se refiere a una especie de 'espíritu o energía universal' que penetra en el cuerpo con el aire de la respiración. No se trata solo del aire que respiramos, o, mejor dicho, la respiración no es concebida como un mero mecanismo de aporte de oxígeno sin trascendencia más allá de la biología, sino todo lo contrario. El prana es un principio físico que, a través del aire, impregna todo nuestro ser, afecta nuestra biología y en especial nuestro psiquismo. Es aquello que aporta la vida a la vez que la inteligencia a los seres que respiran. El prana  unifica lo físico, lo biológico y lo psicológico.  La primera mención de la palabra  prana  aparece en el  Rig-veda , el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C. T érminos de otras culturas

Himnos órficos

En los llamados himnos órficos, que recoge Porfirio en una etapa tardía del orfismo, se señala, no ya a los sonidos o las vibraciones del aire, sino a los movimientos de éste en forma de auras o vientos, como fenómenos producidos por los dioses que tienen un efecto determinante en el ánimo de los humanos. En el himno 81, dirigido al Céfiro, el dios de la brisa del oeste, se implora: Hálitos del Céfiro que todo lo engendráis y vais por el aire, de dulce soplo, susurrantes, que poseéis la calma de la muerte. Primaverales, que os movéis por la pradera, deseados por los fondeaderos, porque cómodo puerto y ligera brisa aportáis a las naves. Venid, por favor, propicios, soplando sin reparo, por el aire, invisibles, muy ligeros y en aéreas apariencias. [1] Los hálitos del Céfiro son una brisa que sopla de manera dulce y tranquila, sin embargo, tienen un profundo poder: son principio y fin de lo que existe, “todo lo engendran”, y a la vez “poseen la calma de la muerte”. Pueden ser protectores,

Los filósofos físicos: Anaxímenes.

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