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Mostrando entradas de octubre, 2012

Carta a Cerverí. La influencia del aire.

Debería haber precisado más el título de lo que te envié. En lugar de decir 'Un alma física pero no orgánica' debería decir 'Un alma física pero no exclusivamente orgánica'. ¡Claro que somos orgánicos! Lo que yo digo es que ciertos estados de conciencia no dependen tanto de nuestro cuerpo en sí como de ciertas fluctuaciones de la presión atmosférica (esto es: el aire, el 'pneuma') que lo afectan. Mi planteamiento en el fondo es conductista, estímulo-respuesta. El estímulo es la fluctuación de la presión del aire. La respuesta es el estado de conciencia: el tipo de actividad mental, la intensidad de esta actividad mental, la disposición motivacional y emocional (podría guardar relación con el pensamiento planificador / meditativo del que habla Heidegger). 
Propongo que nuestro estado mental no depende tanto de los contenidos mentales como de un mecanismo ciertamente orgánico (respiratorio, circulatorio y neuronal) de tipo reflejo, que sería sensible a las fluctua…

El hombre meteorológico (2).

En el libro 'Las horas' Pla dedica un capítulo entero a 'los vientos',donde habla de su experiencia personal y de su manera particular de entender la influencia del viento sobre la psicología de las personas. Al comienzo del capítulo sitúa convenientemente el tema y escribe:
Este capítulo de 'Las horas' podría situarse en cualquier lugar de este libro, porque el viento, en el país en que yo vivo, que es lo que ha servido de fundamento para la elaboración de este libro, no se detiene nunca, sin tener un entablamento de dirección permanente ni siquiera de duración larga, a diferencia de algunos vientos que soplan sobre la superficie de la tierra, que siempre soplan allí mismo y llevan siempre al mismo fin. La característica de la climatología de este país es una variación seguida y constante, porque es un campo de batalla de elementos cósmicos permanentes que, según los incidentes de esta batalla, hacen que en un espacio de pocas horas los vientos soplen ahora de …

El hombre meteorológico (1).

La intuición de la existencia de un alma física, aérea, no es exclusiva de la poesía (el caso de Hölderlin, por ejemplo) sino que es fácil encontrarla también en otros géneros. Recogerlos de manera exhaustiva es una tarea que no vamos a hacer aquí. Veremos sólo algunos fragmentos de la narrativa de Josep Pla sobre el tema, autor por otra parte poco dado a la sensiblería y a las concesiones a la metafísica. Pla no se plantea, como tal, el estudio de un 'alma' de este tipo, ni de ninguno otro (de hecho él no utiliza nunca la palabra 'alma') pero sí expresa, a lo largo de su dilatada obra, su creencia en el influjo de los elementos de la atmósfera, sobre todo del viento, sobre los estados mentales y las experiencias psicológicas de las personas. Creencias de esta naturaleza, herederas de la tradición hipocrática, todavía hoy están arraigadas en la cultura popular. Y Josep Pla nos sirve perfectamente de ejemplo. En El cuaderno gris, obra en forma de dietario de los años 19…